Consecuencias psicológicas del aislamiento por la pandemia del coronavirus

El mundo entero está en vilo por la situación del llamado coronavirus. Esta pandemia afectó a casi todos los países, con mayor o menor número de infectados. Para prevenir el contagio masivo y poder preparar los sistemas de salud, la mayoría de los Gobiernos implementó una cuarentena. Esto significa que el aislamiento social es obligatorio, debiendo evitar el contacto cercano entre las personas. Pero, ¿qué consecuencias psicológicas tiene?

Miedo, frustración, enojo, ansiedad, desorganización, ambivalencia, aburrimiento, sentimiento de soledad, tristeza y sensación de encierro son algunas de las emociones que pueden atravesar las personas como consecuencia de la pandemia del coronavirus. No es que no hayan sucedido y pueda ocurrir posteriormente estos estados emocionales, sino que los psicólogos afirman haber detectado un aumento considerable producto del aislamiento y la enfermedad del COVID-19.

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Coronavirus

Las medidas que la Organización Mundial de la Salud recomienda para evitar la propagación del Sars-Cov-2, más conocido como coronavirus, son, entre otras, el distanciamiento social, normas de higiene, y ventilación de ambientes. Estas tienen como destinatario al ciudadano a pie, como se la conoce a la «persona común», a la población en general.

El distanciamiento, aislamiento o cuarentena, es quizás la medida más efectiva, aseguran especialistas en epidemiología. La libre circulación de las personas ayudaría a propagar el coronavirus y así provocar un contagio masivo, con consecuencias directas en los sistemas de salud. Falta de suficiente personal calificado, insumos y equipos para atender a los contagiados son las implicancias que tendría esto.

Por eso, los Gobiernos en muchos casos decidieron implementar rápidamente el aislamiento social. Algunos tomaron los recaudos necesarios para que como resultado de esto no estallen la economía, por ejemplo, o el «humor social». También han considerado algunas autoridades el estado psicológico de los ciudadanos. Pero otras no tanto.

Entre los profesionales de la Salud Mental, como los psicólogos y psiquiatras, es un tema de debate frecuente por estos días en medio de la pandemia del coronavirus. ¿Los países han tomado en cuenta las consecuencias psicológicas del distanciamiento, aislamiento o cuarentena?

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Alrededor del mundo podemos ver profesionales que de forma individual y por voluntad propia a través de redes sociales ofrecen su ayuda para aquellos que lo necesiten. Desde realizar las compras a un vecino que forma parte de los llamados grupos de riesgo hasta asesorar técnicamente por alguna cuestión particular. Los psicólogos no fueron la excepción.

La atención virtual o terapia online está contribuyendo a continuar tratamientos en curso. Pero asociaciones, colegios de profesionales, y universidades también se sumaron a este movimiento, difundiendo consejos y recomendaciones para afrontar la cuarentena producto de la pandemia del coronavirus.

Pero, ¿por qué es necesario atender las consecuencias psicológicas de la cuarentena por el coroanvirus? Los expertos aseguran que la situación dispara estados de ansiedad, principalmente motivados por la incertidumbre. Otra de las causas es que las personas se deben enfrentar a una situación nueva y totalmente desconocida. Todo ello es un estresor que puede afectar la calidad de vida de los individuos, aseguran desde la Universidad de Buenos Aires (UBA)

Es por eso que la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires realizó un análisis de las emociones y pensamientos que pueden atravesar las personas durante la pandemia del coronavirus.

Emociones y pensamientos asociados a la pandemia del coronavirus

«La situación vinculada con la pandemia es un estresor que puede incidir en nuestra calidad de vida», explican desde Psicología de la UBA. Y agregan que algunas de las emociones que podemos estar sintiendo ante esta situación son las siguientes.

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(Foto: Nik Shuliahin)

Miedo

A perder la salud, a las posibles consecuencias de la enfermedad, a la falta de recursos, a la falta de insumos básicos. Es posible sentir miedo ante una situación que se percibe como nueva y amenazante. Es posible que pensamientos como “me puede pasar a mi” o “puedo contagiar a mi familia”, emerjan. Frente a ello pueden aparecer pensamientos negativos asociados a la muerte propia o de la familia, así como también temor a contagiar a los seres queridos y provocarles un daño. Estos sentimientos pueden generar tanto reacciones funcionales como disfuncionales.

Dentro de las reacciones funcionales es posible que aparezcan conductas creativas, actividades formativas o recreativas. En el caso de las reacciones disfuncionales que pueden incrementarse -aquellas conductas que implementamos para regular nuestras emociones negativas-, encontramos como ejemplo consumir noticias compulsivamente, entre otras.

Frustración

Esta situación puede provocar una sensación de pérdida de libertad, de dificultad en llevar adelante proyectos y actividades personales. Puede haber pensamientos del tipo “no puedo hacer lo que hago siempre”, “no puedo terminar mi trabajo”, “quiero salir y no puedo”. Frente a esta situación novedosa estamos obligados a ser pacientes y debemos generar nuevos hábitos.

Enojo

Suele ocurrir cuando experimentamos la sensación de que está ocurriendo un hecho injusto. Puede haber pensamientos del tipo de “el gobierno tendría que haber cerrado antes, esto no es mi culpa” u “otras personas no respetan la cuarentena y se aprovechan”. Lo que puede provocar conductas irresponsables como salir de casa o iniciar pleitos. Es importante recordar la importancia de realizar las denuncias por los medios oficiales y no exponerse a situaciones violentas.

Ambivalencia

Es posible sentir alivio por estar en casa pero también emociones como miedo, frustración o enojo. Puede suscitarse en pensamientos del tipo “ahora puedo hacer lo que nunca hago. Aunque quisiera saber
cuándo terminará todo esto”.

Desorganización

El hecho de no poder continuar con la propia rutina es un factor que desorganiza nuestra estructura; ya que perdemos la sensación de control. Es importante recordar la capacidad que tenemos para
reorganizar una nueva estructura.

Aburrimiento

El aislamiento provoca que nuestra posibilidad de vincularnos para compartir tiempo con otros se reduzca significativamente; con lo cual nuestras actividades de ocio y esparcimiento disminuyen significativamente. En este sentido, pueden aparecer pensamientos del tipo “¿ahora qué hago?”, “¿cuándo podré salir a divertirme?”. Es importante utilizar los medios digitales que tenemos a nuestro alcance para seguir manteniendose en contacto. Tenga presente que es una situación transitoria y la conducta de respetar las indicaciones es en sí misma una acción muy valiosa para usted y toda la comunidad.

Tristeza

Esta situación puede darse por la ruptura de la cotidianeidad. También puede agravarse con el aislamiento y por tener contacto reiterado con noticias negativas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “no tengo ganas de hacer nada”. Tenga en cuenta que es una situación transitoria y que el propio esfuerzo por respetar las regulaciones es lo que permitirá que finalice lo antes posible. No deje de compartir estos sentimientos con las personas con las que comparte su hogar o con otros a través de medios virtuales.

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Sentimiento de soledad

La falta de vinculación puede provocar una sensación de soledad y agravarse especialmente en aquellas personas que viven solas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “me siento solo”, «qué hago si me pasa algo». Es importante tener en cuenta que otros están pasando la misma situación y que puede ser posible establecer nuevas formas para vincularnos. Quizás con personas a nuestro alrededor (vecinos, comerciantes de la zona, etc.) con las que no solemos relacionarnos o también a través de medios virtuales que hasta ahora no habíamos
utilizado.

Sensación de encierro

El aislamiento puede hacernos sentir encerrados y agobiados. Pueden aparecer pensamientos del tipo “quiero salir a la calle y juntarme con gente”. Recordar lo transitorio de esta situación y la posibilidad de realizar otras actividades pendientes en el hogar es importante para utilizar recreativa y productivamente el tiempo.

Ansiedad

La situación puede provocar sensaciones desagradables en relación a la incertidumbre. A su vez, pueden aparecer conductas y pensamientos que busquen huir de la realidad. Pueden aparecer pensamientos del tipo «voy a dormir hasta que termine esto”. Es importante intentar mantener una rutina, establecer una serie de actividades para realizar durante el día y separar un espacio del mismo para el esparcimiento.